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El futuro de los periódicos (3)

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Carlos Fernando Villa Gómez

La actualidad que viven los medios de comunicación hace que los periódicos necesiten, si quieren sobrevivir de manera exitosa, ajustarse y adaptarse a nuevos formatos, combinando lo digital con lo impreso para informar lo inmediato, en aquel, y ampliar, analizar y generar opinión en este, con apoyos que no pueden darse en los otros, aprovechando al máximo el impacto sicológico que solamente lo impreso ocasiona, según los expertos, lo cual es más positivo cuando se trata del manejo de la información y la generación de opiniones.

El periodismo impreso tiene grandes responsabilidades ante la sociedad, razón suficiente para adelantar esos ajustes y adaptaciones que necesita. Fernando Gómez Martínez, al referirse a la aceptación de El Colombiano cuando él y su socio Don Julio C. Hernández lo adquirieron y superaba la crisis en la que entonces se encontraba, dijo que “es el periodista el que debe corregir el mundo bajo su exclusiva responsabilidad. De allí que, comercialmente, la sociedad periodística casi que existe en el mundo en la forma de empresa familiar. La forma anónima no se presta porque crea conflictos”, y agregaba que el éxito del renaciente diario se debía a “haber mantenido una norma de conducta de hacer un periódico noticioso, moderno, imparcial, desapasionado hasta donde no desaparezca la firmeza de sus orientaciones, objetivo en sus informaciones, mesurado en las palabras, respetuoso de las personas y de las autoridades, enemigo de polémicas enardecidas y justo en sus apreciaciones”, algo que siempre exige ajustes para informar y generar opinión de manera correcta, es decir, conforme a la ética y a la moral.

Hay que adaptar los contenidos, sin repetir la información que se da en el mundo digital, porque ya se dio, y seleccionando lo que debe ampliarse para evitar la repetición sin sentido; las noticias en el mundo digital son breves e inmediatas, sin la profundidad que el impreso permite. Los grandes temas no pueden quedarse en simples anuncios y breves comentarios, y hay información, como la económica por ejemplo, que en el mundo digital no puede ampliar en detalle, además de que sería “cansona” en esos medios. En parte por este hecho, periódicos como The Wall Street Journal tienen el resultado que pueden mostrar. En otras palabras, la prensa escrita puede ser cada vez más especializada, aunque informativa en todo, y dirigirse a segmentos de mercado más claros, asegurando con ello un alto grado de sostenibilidad. La selectividad de temas es clave para los periódicos. Lo impreso no puede ser lo mismo que lo digital, no tiene sentido.

Un aspecto importante es que los medios impresos deben, quizá tienen que, ser más locales, más regionales que nunca. Lo general interesa, sí, pero no todo con la profundidad y análisis que merecen los asuntos regionales, pues a los habitantes de las regiones les interesa mucho más lo de su región. Lo general se ve en otros medios como la televisión o la web, y hasta en periódicos nacionales, pero lo local, lo regional, queda para los medios regionales, y esta realidad exige periodistas regionales, conocedores a fondo de sus áreas geográficas e informativas, capaces de interpretar las gentes de la región y, si se quiere, conocidos por la gente de esas áreas.

Hay que entender también que los días de la semana son “diferentes” a los del fin de semana, y ese hecho implica un tratamiento diferente del contenido impreso.

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