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La nueva manufactura, motor de innovación y competitividad

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Entender los cambios dramáticos en la demanda y el desarrollo tecnológico, así como en los costos de energía y de mano de obra, la proximidad a los mercados de destino o bien a la cadena de suministro, son aspectos que están obligando a los empresarios a repensar sus estrategias de producción y distribución. Y también al país respecto a las políticas frente al sector industrial y manufacturero.

Construir un sector manufacturero fuerte sigue siendo un aspecto necesario además de prioritario en el desarrollo nacional. Aumentar los ingresos, proporcionar maquinaria y equipos, facilitar el acceso a materiales e insumos diversos para la producción, construir infraestructura, proveer vivienda moderna, implementar y poner en marcha nuevos servicios, bienes y productos para beneficio de los 45 millones de colombianos es determinante. 

Basta pensar de los nuevos consumidores en las economías emergentes o en desarrollo, donde se espera que cerca de 1,8 billones de personas se unan a la clase consumidora mundial para el 2025, expandiendo los mercados y ampliando la demanda desde teléfonos móviles, frigoríficos y refrescos, vestuario, accesorios y complementos, alimentos y confites, un escenario por demás muy interesante y atractivo, lleno de oportunidades. Estos nuevos consumidores a menudo requerirán de diferentes productos para satisfacer sus necesidades, con diferentes características y precios, lo que obliga a los fabricantes a ofrecer una más amplia variedad y una innovación constante. Al mismo tiempo, los clientes en mercados más consolidados están exigiendo ciclos de producción más rápidos, impulsando una segmentación adicional, productos de ciclo corto, de ciclo largo y pronta moda. 

El panorama de los consumidores cambiará y se ampliará significativamente, su crecimiento económico en los mercados emergentes empujará más allá el umbral del ingreso anual bruto de los hogares. El poder adquisitivo de los consumidores en las economías emergentes aumentará significativamente. Es un futuro promisorio para las manufacturas del país.

A medida que las economías maduran, la manufactura se hace más importante respecto a su capacidad para impulsar el crecimiento de la productividad, la innovación y el comercio. La industria manufacturera también juega un papel crítico en afrontar los retos sociales, como la reducción de energía y el consumo de recursos y la limitación de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

El mundo se ha embarcado en una reestructuración masiva de la actividad económica y esto nos obliga a insertarnos de una manera efectiva. La manufactura en Colombia debe hacerse una pregunta: ¿Qué tan alineados están sus portafolios de producto o servicios con estas nuevas tendencias del mercado y si están a tono con la capacidad de proporcionar avances tangibles que sean valorados y tenidos en cuenta por los consumidores, y que además le permita el crecimiento y la rentabilidad necesarias para mantener una posición competitiva en los próximos años? 

Decir hoy que nuestra industria manufacturera es realmente competitiva, dista mucho de una realidad manifiesta. 
 

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