Analistas 17/04/2020

Sars-Cov-2: impacto en los ingresos laborales, el consumo de los hogares y el PIB

Elaborado por Mauricio Santa María S. presidente de Anif, en colaboración con Carlos Felipe Prada L. y Ekaterina Cuéllar K.

En esta semana se completan casi tres meses desde el primer caso de contagio del SARS-Cov-2 y, con seguridad, se superarán los 2 millones de contagiados en todo el mundo. Muchos análisis, entre los cuales están nuestros informes semanales anteriores (1501 y 1502), se han hecho con el objetivo de explicar la evolución del virus, los potenciales impactos (tanto en los sistemas de salud como en la economía) y los riesgos que enfrentan todos los países en el mundo, relacionados con esos dos aspectos.

En este Informe Semanal agregamos nuevos elementos al diagnóstico inicial y nos concentramos en el impacto del SARS-Cov-2 sobre los ingresos laborales de los colombianos, el consumo de los hogares y el PIB. Decidimos hacer este análisis debido a que se ha venido generando una falsa dicotomía entre salud y economía. Por esta razón, se hace fundamental mostrar los impactos económicos que ya se están empezando a sentir en el país y cómo un escenario de aislamiento de tres meses, como algunas personas lo han propuesto, es sencillamente insostenible. Debemos recalcar que el debate no es reiniciar la economía para que se generen utilidades para las empresas. No, reactivar la economía es permitir que todos los trabajadores reciban su ingreso para suplir sus necesidades básicas y las de sus familias.

En la primera sección presentaremos la parte central de este informe: el cálculo de la pérdida del ingreso laboral que enfrentan los hogares en el país a causa de la propagación del SARS-Cov-2, su impacto en el consumo y, por supuesto, en el PIB de 2020. Para eso utilizamos la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) de 2019 y construimos escenarios que nos muestran que los ingresos laborales se están viendo afectados, severamente, a medida que avanza el aislamiento.

En la segunda sección insistimos en la propuesta de cuatro etapas para reiniciar la economía (que planteamos desde el Informe Semanal No. 1501), pero la presentamos con más detalle. Debemos ser conscientes de que tenemos que superar este choque de la manera más segura en términos de salud y la menos dolorosa posible para el ingreso de los hogares y las personas.

En un próximo reporte presentaremos un nuevo análisis de la evolución de las principales variables del SARS-Cov-2, en el que incluiremos una estadística muy importante: la cantidad de pruebas de diagnóstico que se están haciendo en los países. Además, profundizaremos en la diferencia sustancial de las tasas de contagio entre países tropicales y no tropicales.

1. Efectos del SARS-Cov-2 sobre el empleo y el ingreso de los hogares
Hemos venido comentando cómo la propagación del SARS-Cov-2 está teniendo impactos negativos sobre la dinámica económica a nivel global. En efecto, el FMI pronostica una contracción del PIB mundial de -3% en 2020 frente al crecimiento de 2.9% observado en 2019, según su más reciente WEO.

Colombia no es la excepción. El choque provocado por la propagación del virus, que ha obligado a un aislamiento obligatorio de una buena parte de la población, ha llevado a una caída inevitable de la actividad económica, con efectos negativos sobre los hogares más vulnerables (con más de 50% de trabajadores informales) y las empresas (siendo el 99% Mipymes), suspendiendo muchas de ellas sus operaciones durante el período de aislamiento preventivo, afectando la generación de ingresos.

Esto último ya se está traduciendo en mayores dificultades para el cumplimiento de las obligaciones de pago, incluidos los costos de nómina. Así lo revela la reciente encuesta de liquidez de la Andi, la cual muestra cómo las empresas afiliadas tienen liquidez para cubrir solo 53 días de nómina o 46 días incluyendo las prestaciones sociales, asumiendo la suspensión del resto de obligaciones (arriendo, deudas, etc.). En ese mismo sentido, la encuesta de Confecámaras encuentra que la gran mayoría de las empresas (84% del total) está en capacidad de subsistir con recursos propios solo entre 1 y 2 meses.

Este punto es muy importante porque son las Mipymes las que generan la mayor cantidad de empleos en Colombia y, por lo tanto, la mayor fuente de ingresos para las personas y los hogares. Por eso, serán clave las políticas que se implementen en ese frente para evitar pérdidas masivas de empleo e ingresos para toda la población colombiana. Por el momento, se han venido adoptando medidas para aliviar la liquidez empresarial, entre las que se destacan: (i) por parte del gobierno, la suspensión de los aportes a pensión de los empleadores y trabajadores por 3 meses, la aceleración de la devolución de saldos a favor de impuestos y la capitalización del FNG para ofrecer garantías hasta por el 80% de los créditos de las Mipymes; y (ii) por parte del sector financiero, el aplazamiento de cuotas, la renegociación de deudas y la habilitación de nuevas líneas de crédito especiales para clientes empresariales.

Impactos sobre el empleo y los ingresos laborales de los hogares
Desafortunadamente, el choque que está enfrentando la actividad económica ya está teniendo un impacto negativo sobre el mercado laboral, el cual venía deteriorándose incluso antes de la propagación del virus y se está sintiendo con fuerza en los ingresos laborales de los hogares. Para ilustrar esta pérdida de ingresos, a continuación presentamos los cálculos que hicimos en Anif para dimensionar el tamaño del problema que estamos enfrentando, considerando la siguiente información:

I. Caracterización nacional de los trabajadores y sus salarios promedio por actividad económica. Antes de entrar en el detalle hay dos temas fundamentales por mencionar: (i) todos los cálculos los hicimos con la información de la GEIH para el período enero a diciembre de 2019; y (ii) los valores de ingresos laborales están expresados en precios de 2020.

Para esta caracterización hemos considerado solo los ocupados con remuneración y excluimos del cálculo a los trabajadores del gobierno, quienes continúan realizando sus actividades, sobre todo aquellas relacionadas con el sector de la salud y la mitigación de los efectos de la propagación del SARS-Cov-2.

Posterior a esa depuración, se dividieron los trabajadores considerando las siguientes características: (i) asalariados y cuenta propia, diferenciados estos últimos por nivel educativo (bachiller o menos y profesional); y (ii) formales e informales, de acuerdo con el reporte de cotización a salud. El Cuadro 1 muestra el detalle de estas categorías, con un total de 19.3 millones de trabajadores y un salario promedio de $1.068.000 por mes en 2020, lo que equivale a pagos mensuales laborales totales de $20.6 billones.

II. Impacto de la propagación del virus sobre el desempeño de los diferentes sectores económicos, contando con el detalle de las 89 actividades de la división CIIU REV. 4 (a dos dígitos). Entre los principales sectores afectados están: (i) comercio, con solo cerca del 10% de los establecimientos en operación; (ii) turismo, reduciéndose las tasas de ocupación hotelera a niveles de solo 5% frente al promedio de 55%; (iii) esparcimiento-entretenimiento, estimándose pérdidas por $80.000 millones por cada mes de cuarentena en las actividades relacionadas con atracciones y parques de diversión; y (iv) transporte, con la suspensión de todos los vuelos nacionales de pasajeros, reducciones sustanciales en el flujo de pasajeros terrestres intermunicipal y reducciones de al menos 50% en los servicios de taxi.

III. Duración del período de aislamiento preventivo, el cual se prolongó recientemente hasta el 27 de abril (completando cerca de seis semanas de aislamiento). Cabe mencionar que la reciente decisión del Gobierno Nacional de prolongar el aislamiento en dos semanas adicionales resulta apropiada en la medida en que: (i) permite un mayor aplanamiento de la curva epidemiológica de manera temprana; (ii) brinda mayor tiempo para aumentar el número y la disponibilidad de pruebas de diagnóstico, al mismo tiempo que se adecúa el sistema de salud para la atención de pacientes contagiados; y (iii) es un tiempo no muy largo, lo que reduce el severo daño económico que el aislamiento produce en la economía y, en ese sentido, todavía permite aliviar ese impacto económico.

Sin embargo, prolongar el aislamiento por un período mayor al prudente traerá mayores dificultades para reactivar la economía, sobre todo considerando los nefastos impactos en materia de empleo e ingresos de los hogares más vulnerables.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, estimamos las siguientes etapas considerando el número de trabajadores afectados, las pérdidas de ingreso laboral por la propagación del virus y el tiempo de duración del choque.

Etapa 1.
Esta etapa comprende a los trabajadores más vulnerables de nuestra economía, quienes percibieron una pérdida de sus ingresos laborales desde el inicio del período de aislamiento, pues dependen de las actividades del “día a día”. Esos trabajadores son los cuenta propia con nivel educativo de bachiller o menos de los sectores afectados (según lo mencionado arriba), además del 50% que se desempeña en actividades agropecuarias (incluyendo jornaleros y peones). Este grupo lo conforman 6.7 millones de trabajadores con un ingreso promedio de $691.000/mes, lo que equivale a una pérdida de ingresos totales por $4.6 billones/mes. Cabe resaltar que estos trabajadores empezaron a verse afectados desde la última semana de marzo, con lo cual la pérdida de ingresos laborales sólo en ese mes fue de $1.2 billones. Es decir, al finalizar abril solo por ese grupo de trabajadores se contabilizarán pérdidas en el ingreso laboral por más de $5.8 billones.

Etapa 2.
Esta etapa comprende a los trabajadores que percibirían una disminución de sus ingresos desde mediados del mes de mayo en caso de prolongarse el período de aislamiento en otras dos semanas. Aquí estarían los siguientes trabajadores: (i) 30% de los cuenta propia con nivel educativo bachiller o menos del agro (sumándose al 50% de la Etapa 1); (ii) asalariados informales de los sectores afectados; y (iii) asalariados formales de las micro y pequeñas empresas de los sectores afectados, pues se estarían agravando las presiones de liquidez que ya vienen registrando las firmas. Este grupo lo conforman 4.3 millones de trabajadores con un ingreso promedio de $933.000/mes, lo que equivale a una pérdida de ingresos totales por $4 billones/mes.

Etapa 3.
Esta etapa comprende a los trabajadores que percibirían una disminución de sus ingresos desde el mes de junio en caso de prolongarse aún más el período de aislamiento. Aquí estarían los siguientes trabajadores: (i) 70% de los cuenta propia profesionales, debido a que actividades de consultoría y asesoramiento empezarían a mostrar menor dinamismo; y (ii) los asalariados formales en empresas medianas con más de 50 trabajadores de los sectores afectados. Esto es consistente con los resultados de las encuestas que mencionamos anteriormente en las que los empresarios afirman que tendrían caja para pagar la nómina únicamente para dos meses. Este grupo lo conforman 3.2 millones de trabajadores con un ingreso promedio de $1.824.000/mes, lo que equivale a una pérdida de ingresos totales por $5.8 billones/mes.

Para ilustrar cómo evolucionaría este cálculo, mostramos las pérdidas de ingresos laborales que estarían percibiendo los trabajadores según la duración del aislamiento preventivo. Para el período en curso, se observa cómo las pérdidas en ingreso alcanzan un acumulado de $5.8 billones (0.5% del PIB) en marzo-abril, cifra que podría aumentar hacia los $12.5-$26.9 billones (1.1%-2.4% del PIB) en caso de prolongarse el aislamiento hasta mayo-junio. Desde ese punto, cada mes representaría una pérdida de ingreso laboral del orden de $14.5 billones adicionales.

Efectos sobre el consumo y el crecimiento económico
La estimación que se acaba de describir muestra cómo los hogares ya están sufriendo pérdidas considerables en materia de ingreso laboral, con impactos desfavorables sobre el consumo de los hogares. En efecto, Anif ahora estima una desaceleración del consumo de los hogares hacia 0.4% en 2020 (vs. el 2.6% que preveíamos anteriormente), bajo un escenario de rápida recuperación en el segundo semestre del año. Esto se traduciría en un crecimiento del PIB de solo 0.5% (vs. el anterior 1.8%), dejando inalteradas las estimaciones del resto de componentes de la demanda interna y el sector externo.

En caso de persistir la crisis de salud pública y prolongarse por mayor tiempo el período de aislamiento, el escenario macroeconómico del país podría ser aún más complejo, con una contracción del consumo de -0.6% y de la economía de -0.7%.

Nótese cómo en todo esto serán clave las decisiones de política del Gobierno Nacional tanto en el frente de contención del virus, como en lo referente a la mitigación del impacto económico, dados los considerables efectos negativos sobre los ingresos de los hogares y las empresas. Inevitablemente, se estarán requiriendo mayores recursos públicos, comparado con 2019, del orden de $15 billones de gasto, lo que se estará traduciendo en un mayor déficit fiscal cercano a 5% del PIB (vs. la meta inicial de 2.2% del PIB del MHCP), sobre todo considerando el descenso esperado en los ingresos tributarios hacia el rango 13%-13.5% del PIB (vs. el anterior 13.9% del PIB), dado el menor dinamismo económico. En el próximo Informe Semanal profundizaremos sobre el tamaño del déficit fiscal que tendría el país ante esta nueva realidad económica.

Los anteriores resultados muestran la dimensión del choque que estamos enfrentando. El país nunca había tenido una situación de esta naturaleza, por lo que debemos retornar paulatinamente a las actividades económicas. Por eso razón, en la siguiente sección insistimos en nuestra propuesta de cuatro etapas.

2. El camino para reactivar la economía e impedir que se afecten aún más los ingresos laborales de los hogares
Como lo hemos dicho varias veces, para Anif, la discusión no radica en salvar vidas o la economía, es hacer las dos cosas de la manera menos dolorosa. En esa lógica y, con mayor razón, después de los resultados que presentamos en la sección anterior, es fundamental que se reinicie la economía pronto y paulatinamente.

Por eso, reiteramos nuestra propuesta de aplicar una estrategia en cuatro etapas, que inició con el aislamiento total en un tiempo prudente.

1. Aislamiento para los más vulnerables.
Debido a que se han hecho varias investigaciones por muchos expertos en temas de salud, se ha logrado tener bastante información relevante sobre las características y epidemiología del SARS-Cov-2. Esa información ha permitido comprobar, sin lugar a dudas, que hay tres elementos importantes relacionados con las poblaciones vulnerables:

1.1. Adultos mayores: De acuerdo con el promedio de los fallecidos en Colombia, recomendamos que el aislamiento se mantenga para los mayores de 65 años.

1.2. Personas con enfermedades crónicas o de base: Se ha documentado que hay dos tipos de pacientes particularmente vulnerables: (i) aquellos con enfermedades crónicas (especialmente las relacionadas con el corazón, diabetes o EPOC); y (ii) aquellos con enfermedades de base respiratorias, ya que al virus le gusta alojarse en los pulmones. (tabaquismo y asma).

1.3. Personas con el sistema inmunológico deprimido: Como pacientes con VIH, cáncer, entre otros.

Por esa razón, después de que termine el aislamiento total (que esperamos no dure mucho), esas poblaciones deben mantenerse aisladas para salvaguardar su salud y su vida.

2. Retorno paulatino a las actividades económicas de la población no vulnerable para “reiniciar” la economía.

Consideramos que el retorno progresivo se debe hacer en tres pasos:

2.1. Priorizar algunos sectores: El Gobierno Nacional deberá elegir cuáles actividades económicas se deben priorizar para reiniciar la economía, en función de las menos propensas a la propagación del virus.

2.2. Este retorno debe hacerse con medidas ajustadas a cada sector: Se deberán tener protocolos y medidas propias a cada sector. Por ejemplo:

ü  Infraestructura y construcción: Reinicio de obras en horarios con menor flujo de personas.

ü  Transporte: Aumentar la cantidad de frecuencias y disminuir las personas transportadas en cada frecuencia.

ü  Industria: Turnos diferentes para los operarios y horarios de transporte.

ü  Comercio y servicios: Desinfección masiva a la entrada de cada establecimiento y control de cantidad de personas.

2.3. En regiones donde haya menos contagios (o no haya) mayor retorno sectorial: De acuerdo con las cifras oficiales, en más de 1.000 municipios del país no hay casos confirmados del SARS-Cov-2. En ese sentido, se podría acelerar el retorno a la actividad productiva en esas regiones con una mayor cantidad de actividades económicas.

Todo esto se debe hacer manteniendo, por supuesto, las medidas básicas para evitar el contagio. Por ejemplo, se deberán mantener algunas restricciones de aglomeraciones de personas y continuar con las campañas de salud pública para la prevención del virus (lavado de manos y cuidado a la higiene de lugares públicos y privados).

3. Al mismo tiempo de la primera y la segunda, pruebas masivas de diagnóstico (aislamiento a los diagnosticados que tengan resultado positivo) y apoyo en la tecnología:

Será fundamental llevar a cabo pruebas masivas, empezando inmediatamente pase el período de aislamiento. Adicionalmente, se deberán tener medidas, que han sido probadas en otros países como Corea del Sur (ejemplo mundial en el manejo de la pandemia), como mediciones de temperatura en centros comerciales, sistemas de transporte, edificios de oficinas, etc. No obstante, en esta etapa se deberá contar con el apoyo de la tecnología para hacerles seguimiento a las personas que tengan resultado positivo en la prueba de diagnóstico. Esto será fundamental para evitar un nuevo aislamiento.

4. Atención en hospitales y clínicas (tradicionales o de campaña) a las personas positivas que tengan complicaciones de salud.

En el evento en que los pacientes diagnosticados con SARS-Cov-2, de la tercera etapa, tengan complicaciones, moderadas o severas, se debe contar con la capacidad instalada para atenderlos en el sistema de salud. Incluso, si es el caso, habría que preparar capacidad adicional a la que tienen los hospitales y clínicas.

Conclusión
En este Informe Semanal hicimos una estimación del impacto que está teniendo la propagación del SARS-Cov-2 sobre el empleo y el ingreso de los hogares, con pérdidas de $5.8 billones (0.5% del PIB) en marzo-abril de 2020, cifra que podría aumentar hacia los $12.5-$26.9 billones (1.1%-2.4% del PIB) en caso de prolongarse el aislamiento hasta mayo-junio. Nótese cómo esto implicará un menor dinamismo de la demanda agregada (por el lado del consumo de los hogares) y el crecimiento del PIB, que ahora estimamos en solo 0.5% para 2020 (vs. el anterior 1.8%), bajo un escenario de rápida recuperación en el segundo semestre del año. En caso de persistir la crisis de salud pública y prolongarse por mayor tiempo el período de aislamiento, el escenario macroeconómico del país podría ser aún más complejo, con una contracción de -0.7%.

Reiteramos la necesidad de implementar un plan de reinicio de la economía, una vez termine el aislamiento preventivo obligatorio (que esperamos no se extienda más allá de abril), el cual deberá desarrollarse por etapas: (1) Aislamiento para los más vulnerables (adultos mayores y enfermos crónicos o de base); (2) Retorno paulatino a las actividades económicas de la población no vulnerable, para “reiniciar” la economía, requiriendo de la priorización de algunos sectores y la implementación de medidas ajustadas a cada actividad económica; (3) Aplicación de pruebas masivas de diagnóstico (aislamiento a los diagnosticados que tengan resultado positivo) y apoyo en tecnología para hacer seguimiento; y (4) Atención en hospitales y clínicas a las personas con complicaciones de salud.