Analistas 01/07/2020

Industria manufacturera en crisis de 1999: indicios de la coyuntura actual

*Con la colaboración de: Mauricio Santa María S., presidente de Anif  y Andrés Trejos, investigador y candidato a doctor de la University College London

Los efectos negativos de corto plazo por la propagación del SARS-CoV-2 son inmensos. La tasa de desempleo llegó a 19,8% en abril y se destruyeron 5,4 millones empleos, cifra nunca antes vista. Volvimos al nivel de ocupados que teníamos cuando Colombia tenía 40 millones de habitantes. Según nuestros cálculos, $5,8 billones en ingresos de los hogares se perdieron entre marzo y abril y otros $6 billones en mayo, llevando la pérdida total a más de $12 billones (cerca de 1,2% del PIB). La producción industrial en abril disminuyó casi 36% respecto al mismo mes de 2019 y las ventas del comercio minorista cayeron 43%. Para completar, el Indicador de Seguimiento de la Economía tuvo una caída de 20% anual.

Nos preguntamos cómo podemos analizar los efectos económicos de largo plazo y nuestra respuesta, parcial, es que la historia de la crisis de 1999 podría ofrecer indicios importantes. Así, en este Comentario Económico utilizaremos información de la Encuesta Anual Manufacturera (EAM) del Dane para analizar la evolución de las empresas industriales en la crisis de 1999 para tener un referente. Aunque nuestro análisis se limita a la industria manufacturera, este sector es de gran importancia, pues emplea 12% del total de ocupados y genera 13% del valor agregado (PIB).

Crisis 1999 vs. SARS-CoV-2
La crisis ocasionada por la propagación del SARS-CoV-2 y sus aislamientos difieren en sus orígenes y evolución de la de 1999. La crisis actual impactó inicialmente y, de manera abrupta, la oferta y la demanda y se profundizó por el desplome de ingresos de los hogares.

En cambio, la crisis de 1999 ocurrió como consecuencia de factores acumulados por varios años (aumento del endeudamiento público y privado agravado por un incremento inusitado de las tasas de interés, incrementos no sostenibles de la oferta monetaria, crisis hipotecaria, caída del valor de los activos de los hogares, laxitud en otorgamiento de créditos, aumento de la exposición cambiaria y defensa a ultranza de la banda cambiaria, entre otros), que aumentaron la vulnerabilidad de la economía al choque de liquidez internacional.

La caída repentina en los ingresos externos para financiar el déficit en cuenta corriente obligó a un ajuste súbito en la demanda, que fue consistente con la caída en la riqueza y el ingreso de los hogares y que impactó negativamente tanto la situación de corto plazo como las expectativas. Después empezó la clásica espiral de mayor desempleo, menores ingresos, menor demanda, etc.

Un punto fundamental es que en esa crisis existían desequilibrios profundos en los hogares, el sector privado, el sector externo, los bancos y el gobierno, que, actualmente, en su mayoría, no existen (el único que existe es el del sector externo, pero, hasta ahora, no se han dado problemas para su financiamiento).

A pesar de esas diferencias, creemos que sus efectos sobre la industria manufacturera se transmitirán a través de canales similares. Para la crisis actual, los canales son tres: (i) casi todas las empresas del sector estuvieron cerradas más de un mes; (ii) el cierre de empresas en otros sectores, o la caída en su actividad económica, pueden reducir la demanda de manufacturas; y (iii) los cierres temporales o permanentes reducirán los ingresos de los hogares. Los dos últimos efectos estuvieron presentes en la crisis de 1999, con el agravante de que en esa ocasión cayó también la riqueza de los hogares por pérdida de activos y devaluación.

Cabe preguntarse qué tan fuerte fue el impacto estructural sobre la industria en la crisis de 1999 y qué indicios útiles nos da.

Impacto de la crisis de 1999
En 1999 la producción manufacturera tuvo una caída porcentual dos veces mayor que la de la economía agregada (8,6% vs. 4,3%), por lo cual la industria fue el tercer sector con mayor deterioro, después de construcción y comercio. Las empresas tuvieron caídas en: (i) el cociente Ingresos por Ventas/Costos y Gastos Operacionales; (ii) la generación de ingresos a partir de la capacidad instalada; y (iii) el crecimiento de las ventas reales.

Una estadística importante es que el número de empresas que cumplían con el criterio para ser incluidas en la EAM cayó entre 1998 y 2003. Como se muestra en el gráfico, el número cayó más de 18%, casi 1.500 compañías entre 1998 y 2003. Adicionalmente, al país le tomó 12 años tener una cantidad de empresas manufactureras en la EAM superior a la de 1997, con el agravante de que la mayoría que apareció en años posteriores no eran las mismas que habían desaparecido. En el mercado laboral, las contrataciones de empresas manufactureras cayeron y perjudicaron más a los obreros que a profesionales y personal administrativo.

Cierre empresarial
Como parte de nuestro análisis, quisimos profundizar en las decisiones de cierre y continuidad de las empresas. Usamos un modelo sencillo de respuesta binaria para estimar la probabilidad teórica de que una empresa desapareciera de la EAM en algún año entre 1998 y 1999.

Encontramos que entre 1998-1999, casi 75% de las empresas del sector tuvo una probabilidad de cierre mayor a 10% en al menos una ocasión y que el 10% de ese 75% efectivamente cerró.

Ahora, con el fin de calcular una aproximación en la crisis actual, nos preguntamos: ¿cuál habría sido la probabilidad de cierre en 1999 de las empresas manufactureras activas en 2016-2018? Los resultados indican que 23% de las empresas que estaban en la EAM al menos un año, habría tenido una probabilidad de cerrar entre 1998-1999 superior al 10%.

Conclusiones
La información estadística indica que los efectos de la crisis actual sobre el sector podrían transmitirse por canales similares. Por esto, es fundamental que la actividad económica se reactive en todas las regiones. Seguir dilatando el proceso tendría impactos agregados similares a los de 1999. El ejercicio estadístico muestra que aún estamos a tiempo de evitar los efectos devastadores de la crisis de 1999.