Mauricio Santa María S. Presidente de Anif - Carlos Felipe Prada L. - Ekaterina Cuéllar K.

El viernes pasado, el DANE reveló las cifras del mercado laboral para abril de 2020, dándonos a conocer su muy compleja situación. Los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) fueron desastrosos, por decir lo menos. Las cifras de empleo resultaron peor de lo que esperábamos y, en un solo mes, la economía colombiana perdió 5.4 millones de ocupados, que representan cerca de $6 billones de ingresos que los hogares dejaron de recibir. Lo que es más preocupante es que fueron los hogares vulnerables los más perjudicados, como veremos más adelante. En consecuencia, la Tasa de Desempleo (TD) fue 19.8%, la más alta desde que hay cifras comparables (2001) y, la Tasa de Ocupación (TO) disminuyó a 41.6% de la Población en Edad de Trabajar (PET), también la más baja desde que se tiene récord. La situación es tan grave que la TD fue superior en 5.2 puntos porcentuales (pp) al registro de abril de 2001, año en el que apenas Colombia se empezaba a recuperar de la crisis económica de finales de los noventa. Es decir, en un mes se perdieron los avances de dos décadas.

Esos resultados nos muestran que la situación sí es grave, incluso más de lo pensado. Por eso, hay que continuar con la reapertura gradual de la economía, con todos los protocolos de salud que se requieran, pero abriendo. Es necesario que las autoridades permitan que todos los sectores que puedan reactivarse lo hagan lo antes posible. Por supuesto, de nuevo, en cumplimiento de todos los protocolos de bioseguridad.

Así las cosas, en este Informe Semanal analizamos la difícil situación del mercado laboral en Colombia. Para eso, en la primera parte mostramos los principales resultados de abril de 2020. En la segunda presentamos detalladamente en qué consistió la pérdida de 5.4 millones de empleos, que fue el desarrollo más preocupante que observamos en ese período. En la tercera analizamos el incremento de los inactivos, que es bastante sorpresivo y deja muchas preguntas. En la cuarta presentamos las tendencias de largo plazo, que permiten contextualizar el choque tan fuerte que estamos viviendo. Por último, en la quinta exponemos nuestras principales conclusiones.

I. Principales resultados para abril de 2020

Los resultados del mercado laboral de abril confirman que las advertencias que diferentes analistas han hecho sobre los efectos del aislamiento en el empleo e ingresos de los hogares se materializaron. El cese, casi por completo, de la actividad económica debido al aislamiento preventivo (orientado a ganar tiempo para adecuar el sistema de salud para enfrentar la enfermedad y disminuir la velocidad de contagios, es decir, aplazar los contagios) se reflejó con mucha fuerza a través de dos indicadores clave. Primero, un registro en la TD para el total nacional de 19.8%, comparado con 10.3% de abril de 2019. Esto representó un aumento de 9.5pp (ver Gráfico 1). Casi que se duplicó la tasa de desempleo (creció 92%). De esa manera, la población desocupada alcanzó los 4.1 millones de personas (vs. 2.5 millones en abril de 2019). En el caso de las 13 ciudades principales, la TD llegó a 23.5% (vs. 11.1% en abril de 2019), más que duplicándose. Acá, el incremento fue de 12.3pp o 111%.

Segundo, es alarmante observar una severa caída en el número de personas ocupadas, que pasaron de 21.9 millones en abril de 2019 a 16.5 millones en abril de 2020. Con esto, la economía colombiana perdió 5.4 millones de empleos, una cifra que nunca se había observado. De esta manera, la TO fue de 41.6% (vs. 55.8%), la más baja desde que hay cifras comparables, para una reducción anual de 14.2pp. El Gráfico 2 muestra la magnitud de la caída en el empleo, que es realmente asombrosa.

Por último, la Tabla 1 muestra el resumen de los principales indicadores para el mes de abril. Además de las cifras de empleo y desempleo ya comentadas, destacamos que la Población Económicamente Activa (PEA) disminuyó 15.6%, para un total de 20.6 millones de personas en la fuerza laboral (vs. 24.4 millones un año atrás). En este frente, llama la atención el sustancial aumento de los inactivos, que llegaron a 19.1 millones de personas, 4.3 millones más que el año anterior, sin que haya una clara explicación para ello. En consecuencia, la Tasa Global de Participación (TGP) se redujo al 51.8%, 10.4pp menos que un año atrás.

II. El daño más profundo: la pérdida de 5.4 millones de empleos

Uno de los resultados que más nos preocupa es la destrucción de empleos y, por eso, en esta sección profundizamos en su análisis. La población ocupada se redujo considerablemente a tan solo 16.5 millones de personas en abril de 2020. En términos relativos, el empleo cayó 24.5% anual. Esta disminución en el nivel de ocupados se reflejó en la caída sustancial de la TO que mencionamos en la sección anterior. Un dato importante es que el nivel de ocupados que se registró en abril de 2020 fue el mismo que el de abril de 2003, cuando la población total del país era de 40.5 millones de personas. Es decir, el retroceso es, por decir lo menos, monumental (ver Gráfico 3).

Al analizar esos resultados por actividad económica, en el Gráfico 4, se observa cómo los sectores que mostraron las mayores pérdidas de empleo fueron: (i) industria (1.018.000), consistente con la caída registrada del PIB de la mayoría de los subsectores industriales, lo cual no se vio contrarrestado por el mayor dinamismo de la producción de alimentos y bebidas; (ii) comercio (943.000), dado que sólo cerca del 20% de los establecimientos se encontraba en operación; (iii) actividades de entretenimiento (806.000), por cuenta de la cancelación de múltiples eventos y el cierre de establecimientos de recreación como parques y cines; (iv) construcción (657.000), por cuenta de la menor dinámica de las edificaciones; (v) servicios sociales (537.000), que paradójicamente incluye los sectores salud y educación, los cuales se vieron severamente afectados por el aislamiento; (vi) alojamiento y comida (436.000), debido al impacto de las medidas de aislamiento sobre la dinámica del sector de turismo y las restricciones para asistir a los lugares con aglomeración de personas como los restaurantes; (vii) actividades empresariales (327.000), dados los efectos negativos sobre las actividades de suministro de personal; y (viii) transporte y almacenamiento (303.000), por cuenta de las restricciones a la movilización de pasajeros terrestres y aéreos. El único sector que mostró un aumento en los ocupados fue el de suministro de electricidad, gas y agua (9.000), impulsado principalmente por el mayor consumo de este tipo de servicios por parte de los hogares. Sin embargo, ese sector sólo genera el 2% de total de empleos y un incremento de 9.000 empleos es insignificante para el tamaño de la pérdida.

Ahora, al analizar los resultados por posición ocupacional, se encuentra que las mayores pérdidas de empleo se dieron en los trabajadores asalariados (2.654.000), que son usualmente los trabajadores formales (ver Gráfico 5), lo cual indica que el impacto fue más allá de los trabajadores informales. Esto sugiere que estamos ante un riesgo cierto de perder las ganancias en formalidad alcanzadas en los últimos años. Igualmente, preocupa la marcada reducción en los trabajadores cuenta propia (1.717.000), pues representan el 45% del total de ocupados y, usualmente, son los trabajadores más vulnerables. Como lo advertimos en nuestro Informe Semanal 1503, los trabajadores por cuenta propia concentran la mayor cantidad de informales, quienes tienen, en promedio, ingresos más bajos. Entonces esta caída de empleos significa que la población más vulnerable perdió sus ingresos, situación que se reflejará en el incremento de la pobreza en el momento en que se haga el balance para 2020.

Por disponibilidad de información, los resultados desagregados por ciudades sólo permiten analizar las cifras del trimestre móvil febrero-abril de 2020 y compararlo con el mismo período de 2019. De acuerdo con esos resultados, en términos absolutos, las ciudades con las mayores pérdidas de empleo durante ese período fueron Bogotá (515.000), Medellín (190.000) y Cali (169.000). Mientras que, en términos relativos, las mayores caídas se observaron en Pereira (20%), Ibagué (19%) y Villavicencio (16%).

Nótese cómo todo lo anterior implica pérdidas de ingresos por cerca de $5.7 billones (más del 0.5% del PIB) en abril de 2020, teniendo en cuenta que el ingreso laboral mensual promedio en Colombia es de $1.068.000. Esa cifra es muy similar a los $5.8 billones que habíamos estimado en el Informe Semanal 1503 de abril de 2020.

III. El crecimiento de los inactivos

De todos los resultados que divulgó el DANE, el más sorpresivo, por lo inusual y que no está lo suficientemente claro, es el aumento de las personas inactivas. Como los microdatos no están disponibles todavía, no podemos analizar en detalle qué fue lo que sucedió. Por ahora, sólo sabemos que en abril de 2020 se registró el nivel más alto de esta variable desde que hay cifras comparables: 19.1 millones de personas. Esto representa un aumento de 4.3 millones, comparado con el mismo mes de 2019, equivalente a un crecimiento del 29%. Como se puede ver en el Gráfico 6, a lo largo del tiempo, el número de inactivos ha sido muy constante, lo que hace difícil entender cómo en un mes la inactividad se disparó. Si estas personas se hubieran ido al desempleo, la TD hubiera sido mucho mayor al 19.8% observado.

Una manera de ver el sustancial incremento en los inactivos es mostrando la proporción de esta variable sobre la Población en Edad de Trabajar-PET (el inverso de la TO). En el Gráfico 7 se puede ver que el salto en abril de 2020 es muy elevado, teniendo en cuenta los registros anteriores. En efecto, en el período enero 2001 - marzo 2020, el promedio había sido 37.5%, muy inferior al resultado de abril del 48.2%, lo que representa un incremento de más de 10pp. Esto muestra que los resultados fueron bastante atípicos y que la TD pudo haber sido mucho mayor si una parte de esos inactivos hubiese buscado trabajo. Adicionalmente, este comportamiento de los inactivos se reflejó en una menor TGP, tal y como lo mencionamos en la primera sección.

Por grupos de edad, el mayor aumento en los inactivos se registró en la población entre 25-54 años, con 2.4 millones de personas. Este resultado también nos llama la atención porque precisamente en este grupo de edad se concentra la mayor cantidad de personas que trabajan. Es extraño que hayan salido masivamente del mercado laboral esas personas y no las que tienen mayor edad, que estarían próximas al retiro. Le siguieron la población entre 10 y 24 años, con 1 millón de personas y, finalmente, el grupo de los mayores de 55 años, con 827.000 personas. Por dominio geográfico, la mayor variación de los inactivos se produjo en las 13 principales áreas metropolitanas, con 2.2 millones de personas1.

El análisis desagregado por ciudades (correspondiente al trimestre móvil febrero-abril) muestra que, dentro de las 13 principales ciudades, el mayor incremento de inactivos ocurrió en Bogotá, con 556.000 personas, seguido por Cali y su Área Metropolitana, con 170.000 personas y, Medellín y su Área metropolitana, con 154.000 personas.

Un dato muy importante, que todavía no reveló el DANE, es de dónde venían los inactivos. Las grandes preguntas son: ¿Cuál era el tipo de ocupación o actividad de los inactivos antes de abril? ¿Si estaban ocupados, eran asalariados o trabajadores por cuenta propia? ¿En qué sectores trabajaban? Infortunadamente, al momento de realizar este Informe Semanal, los microdatos de la base de inactivos no se encuentran todavía disponibles. Por esa razón, en un próximo Informe trataremos de resolver esas inquietudes.

Finalmente, es muy importante recalcar que el comportamiento de esta variable en mayo podría tener un impacto adicional en la TD, debido a que, si una proporción de estas personas decide entrar al mercado laboral, el desempleo aumentará.

IV. ¿Qué nos dicen las tendencias de largo plazo? (2001-2020)

En el período 2001-2020, el mercado laboral colombiano tuvo resultados que fueron clave para reducir la pobreza y la desigualdad. En esta sección presentamos las tendencias de largo plazo en ese período para el total nacional y las tres principales variables: TD, TO y TGP. Se presenta el promedio móvil de 12 meses de esos indicadores. El objetivo es mostrar cómo todos los avances se están perdiendo mes tras mes y que, si no se reactiva la economía, se desvanecerían los logros de dos décadas.

En el caso de la TD (Gráfico 8) se puede ver que, posterior al período de la crisis de finales de los noventa, hubo una reducción sustancial, pero larga, entre 2001 y 2015 de aproximadamente 6pp. De hecho, durante 2015, se registró la TD promedio más baja de toda la serie: 8.9%. Es decir, disminuir el desempleo no es algo que suceda de la noche a la mañana. Se requiere mucho trabajo, reformas e inversión para que suceda. Posteriormente, en 2016, la TD empezó a registrar una tendencia creciente hasta el final de la serie (11.5%). Algo que nos preocupa mucho es la aceleración de los últimos meses, en los que el aislamiento obligatorio tuvo una especial influencia y, como es de esperar, los resultados de mayo pueden ser aún peores, debido a que la economía se reactivó en muy pocos sectores y muy pocas ciudades. La gran verdad es que, medido en promedio móvil de 12 meses, con los últimos resultados, estamos en el mismo nivel de 2010-11.

El desempeño de la TO fue mucho más estable entre 2001-2010 y no tuvo grandes variaciones. A partir de 2010 empezó un período expansivo de esa variable que duró hasta 2016. En este año se registró la TO más alta (58.9%). En todo caso, entre 2001 y 2016, la TO varió positivamente en 6pp. Después hubo un período de disminución que se aceleró notoriamente en 2020 y, con los últimos resultados, la TO está en niveles de 2011-12. Entre el pico de 2016 y el dato de abril de 2020, la TO disminuyó 4.5pp (ver Gráfico 9).

Por último, la TGP mostró una marcada disminución entre 2001-2007. Posteriormente tuvo un crecimiento sustancial hasta 2016, año en el que se registró la TGP más alta (64.8%). Esto es muy importante porque, a pesar de la alta participación en ese período, la economía colombiana generó los empleos que permitieron una TO elevada. Entre 2016 y 2020, similar a los resultados de la TD y la TO, la participación laboral disminuyó y con el registro de abril de 2020 (61.9%) estamos en los mismos niveles de 2001. Como lo mencionamos en la sección anterior, llama mucho la atención el aumento de los inactivos entre marzo y abril de 2020, algo que se tradujo en la caída pronunciada en la TGP (ver Gráfico 10).

Una de las principales conclusiones de esta sección es que disminuir sustancialmente la tasa de desempleo no es una tarea fácil. La realidad es que toma mucho tiempo. Lo mismo sucede con la población ocupada. Nos tardó muchos años llegar a una tasa de ocupación de casi 60%. Por eso, nos preocupa la pérdida de empleos y que todavía las autoridades no tengan un plan concreto para reiniciar, con mayor rapidez, las actividades en los sectores que se pueden abrir. Adicionalmente, los resultados de esta sección claramente nos muestran que llegó la hora de iniciar un debate serio y riguroso sobre las políticas de mercado laboral a seguir en el futuro, ya que las debilidades de las políticas actuales fueron desnudadas muy rápidamente por la emergencia de salud. Nos referimos, en particular, a temas como los impuestos a la nómina, el salario mínimo y sus implicaciones para la afiliación a la seguridad social y las restricciones a la contratación de personal de maneras diversas.

V. Conclusiones

En este Informe Semanal hicimos un balance de los resultados del mercado laboral en abril de 2020. La situación es complicada y el panorama muy preocupante. Las cifras mostraron que el impacto negativo del aislamiento preventivo fue excesivo y se materializaron en la vida de millones de personas y hogares, a través de menores ingresos y menor bienestar.

La estrategia no puede ser posponer el pico epidemiológico indefinidamente, a través de sucesivos aislamientos, que sigan incrementando el desempleo y reduciendo la actividad y los ingresos. Como vimos, es un costo que cada vez será más alto. No es recomendable continuar por ese camino, pues está claro que esa estrategia no es sostenible. Si no actuamos rápidamente, nos vamos a quedar en el peor de los mundos: con la economía destruida y el pico de la enfermedad tarde.

¿Por qué es este el peor de los mundos? Porque cuando llegue el pico, que las autoridades siguen “pateando” hacia adelante, ya habremos incurrido en un costo económico excesivo y, la llegada del pico probablemente nos obligará a incurrir en otro adicional, a través de nuevos o más estrictos aislamientos. Entonces, nos quedaremos con el pico epidemiológico de todas maneras, pero habiendo incurrido en un costo excesivamente grande en términos de pobreza, empleo, ingresos y bienestar (y probablemente también de salud mental, violencia, deserción escolar en todos los niveles y aumento de otras enfermedades). Desde el principio, hemos sabido que el objetivo del aislamiento temprano era aplazar el pico, mientras se adecuaba el sistema de salud, lo cual es una estrategia correcta.

Sin embargo, el aislamiento no puede ser indefinido porque no se puede adecuar el sistema de salud por siempre (los recursos son limitados), el pico de todas maneras va a llegar y el costo del aislamiento es excesivo y creciente (además crece de manera no lineal porque el paso del tiempo va rompiendo cada vez más y más cadenas productivas, lo que destruye empleo más rápidamente). Así las cosas, debemos evitar a toda costa entrar en el escenario en el que la curva epidemiológica se aplace más, al mismo tiempo que la economía cada vez se hunde más. Hay que seguir con la apertura ordenada y bajo protocolos de salud estrictos de los sectores que sea posible abrir. En nuestro próximo Informe Semanal analizaremos en detalle este tema.

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1 13 ciudades y áreas metropolitanas incluyen Bogotá D.C., Medellín A.M., Cali A.M., Barranquilla A.M., Bucaramanga A.M., Manizales A.M., Pereira A.M., Cúcuta A.M., Pasto, Ibagué, Montería, Cartagena y Villavicencio. 10 ciudades incluyen Tunja, Florencia, Popayán, Valledupar, Quibdó, Neiva, Riohacha, Santa Marta, Armenia y Sincelejo.