Analistas 07/04/2020

Efectos del Sars-Cov2 en desempeño de los mercados financieros

A inicios de 2020, comentábamos cómo los mercados financieros globales alcanzaron máximos históricos, por cuenta de los impulsos generados por la Fed, con recortes de 75 puntos básicos en su tasa de intervención y la mayor acomodación monetaria del Banco Central Europeo (BCE), reanudando inyecciones de liquidez, en respuesta a las presiones que estaba generando en ese entonces la guerra comercial entre EE.UU. y China.

Buena parte de los analistas pronosticaba que esa tendencia continuaría en 2020. Sin embargo, los choques inesperados generados por el SARS-Cov2 y la guerra de precios del petróleo han cambiado el panorama macrofinanciero global. En efecto, el FMI pronostica una recesión económica mundial en 2020 (vs. su proyección de crecimiento de 3,3% de inicios de año).

Esto se ha traducido en impactos negativos sobre los mercados financieros, lo que también estará afectando los ingresos de los hogares y las diversas actividades productivas. Por ejemplo, en las economías desarrolladas, se observaron abultadas desvalorizaciones tanto en renta variable (21% en lo corrido a marzo en el índice de Morgan Stanley, ver gráfico) como en renta fija (con pérdidas de 3% y 7% en índices de deuda corporativa de Barclays).

Los inversionistas han venido liquidando sus portafolios para resguardarse en activos más seguros, como los bonos del Tesoro americano a 10 años, cuyos rendimientos llegaron incluso a mínimos históricos de 0,5% a mediados de marzo. Así mismo, se han registrado aumentos en el precio del oro y se ha fortalecido el dólar respecto a sus pares.

Nótese cómo este “flight to safety” ha derivado en salidas de capitales de las economías emergentes por cerca de US$83.000 millones desde el inicio de la crisis. Esto se ha traducido en desvalorizaciones de la renta variable de las economías emergentes de 19% en lo corrido a marzo y de 11% en deuda corporativa y soberana. Esto último tiene el agravante adicional de elevar los costos de endeudamiento para los emergentes, justo cuando estos países se preparan para enfrentar lo peor del contagio del virus.

Renta variable en las Economías Desarrolladas
En Estados Unidos se han registrado marcadas desvalorizaciones en el S&P 500 (22% en lo corrido a marzo) y el Dow Jones (25%), afectados por la venta masiva de acciones. Esto se explicó por marcadas pérdidas en la mayoría de los sectores, principalmente en energía (52% en lo corrido del año), servicios financieros (34%), industria (29%) y actividades inmobiliarias (25%). Algo similar ocurre en Europa, con desvalorizaciones en la renta variable cercanas a 25% en los índices STOXX 50 y FTSE 100.

Esto ha ocurrido pese a las medidas implementadas por las autoridades económicas para combatir el impacto económico del SARS-Cov2, buscando limitar los efectos negativos sobre los mercados financieros, así como amortiguar las pérdidas de ingresos de los negocios y hogares. En el frente monetario, se han dado reducciones en las tasas de interés y se han implementado medidas encaminadas a asegurar la liquidez de los mercados financieros. Por ejemplo, la Fed ha anunciado que estará realizando compras ilimitadas de bonos del Tesoro y de títulos hipotecarios, además de extender los programas de alivio para los mercados de deuda municipal e implementar herramientas adicionales de préstamo para las pequeñas empresas.

De manera similar, el BCE ha anunciado la ampliación y flexibilización de su plan de compra de bonos públicos y privados por 750.000 millones de euros hasta finales de 2020 (sumándose a los 120.000 millones de euros acordados previamente, totalizando recursos por 7% del PIB de la Zona Euro), bajo su Programa de Compras de Emergencia frente a la Pandemia. Además, el BCE ha expandido la gama de activos elegibles para el programa de compras de bonos corporativos, incluyendo papeles comerciales no financieros. Todo con el fin de asegurar mayor liquidez en las economías, especialmente en el sector financiero.

En el frente fiscal, los gobiernos se han centrado en otorgar préstamos estatales o garantías de crédito para empresas, subsidios de ingresos para trabajadores afectados y aplazamiento de pago de impuestos y cargas de seguridad social. En Estados Unidos, la Administración Trump logró la aprobación de un plan de estímulo económico por 10% del PIB, siendo el país con mayor número de contagios. Y, en Europa, la Comisión Europea ha propuesto suspender las reglas de disciplina presupuestal para este año, dándole mayor flexibilidad al gasto público.

Algunos analistas han venido argumentando que la estabilización de los mercados requerirá, además de estas medidas de flexibilización fiscal y monetaria: (i) avances en la contención del SARS-Cov2, disminuyendo tasas de crecimiento de los contagios; y (ii) ajustes en las valoraciones de los activos a niveles consistentes con períodos de recesión.

En síntesis, los choques generados por la propagación del SARS-Cov2 y los menores precios del petróleo cambiaron abruptamente el panorama, con consecuencias negativas en materia de crecimiento económico y desempeño de los mercados financieros. Por el momento, Anif pronostica un escenario base de recuperación durante la segunda mitad del año, consistente con crecimientos del PIB en 1,8%-2% en el país y posibles dinamismos en renta variable (con favorables niveles de entrada al Colcap).