Analistas 17/06/2020

Balance global de la evolución del Sars-COV-2: altas y bajas

Escrito por: Mauricio Santa María S. Presidente de Anif,  Carlos Felipe Prada L. y Ekaterina Cuéllar K.

Pasados cinco meses desde que se empezaron a llevar estadísticas diarias sobre contagios, muertes y recuperados, los datos más recientes (junio 15) indican que en el mundo se confirmaron 8.148.425 casos del Sars-CoV-2, 439.838 murieron a causa del virus y 4.256.544 personas se recuperaron, es decir, hay 3.452.043 casos activos a nivel global. El número de contagios representa alrededor de 0,1% de la población mundial, mientras que los casos activos cerca de 0,04%.

Evidentemente, esas cifras están muy lejos de lo que indicaban los modelos epidemiológicos tipo SIR hace dos o tres meses, que sugerían que cerca de 15%-20% de la población mundial estaría contagiada en el verano. De hecho, algunos líderes mundiales afirmaron que en un año el 60% de la humanidad se habría infectado, cifra que suena muy poco probable en la actualidad, dados los resultados observados.

La enfermedad está presente en más de 200 países, pero en diez de ellos (Estados Unidos, Brasil, Rusia, India, Reino Unido, España, Italia, Perú, Irán y Alemania) se concentra cerca de 70% de los casos confirmados. Aunque en casi todos los países hubo cuarentenas obligatorias (lo que acá en Colombia se denominó Aislamiento Preventivo Obligatorio), hay muchos aspectos por analizar, debido a que hay diferencias importantes en esos registros entre países, incluso dentro de las mismas regiones.

Por esa razón, en este Informe Semanal agregamos nuevos elementos al debate, que nos permiten tener un panorama más amplio sobre cuál es el estado actual de la enfermedad a nivel global, los diversos resultados y estrategias asumidos por los países y algunos de los costos en los que se ha incurrido. Decidimos hacer este análisis por dos razones principales.

Primero, porque consideramos oportuno estudiar de manera objetiva si la pandemia está empeorando, como lo afirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y segundo, porque vale la pena aclarar que la evolución del virus fue diferente en muchos países, a pesar de haber estado expuestos al Sars-CoV-2 durante el mismo período de tiempo. Este último punto debe servir para extraer conclusiones en materia de política, al mismo tiempo que da indicios de la evolución del virus.

Así las cosas, utilizamos gráficos y estadísticas que soportan, desde distintas perspectivas, el hecho indudable de que la situación global no está empeorando, por decir lo menos. La información sugiere que la peor parte de la pandemia parece haber quedado atrás y que el crecimiento de los casos se concentra en unos cuantos países.

Presentamos la parte esencial de este Informe: una evaluación sencilla e ilustrativa de cómo ha sido el desempeño de los países, después de casi siete meses desde que inició la enfermedad, en cuanto a muertes, contagios, edad promedio, pruebas de diagnóstico y camas UCI. También comparamos la evolución de las muertes con el desempeño de la industria manufacturera de cada país, para tener una idea de cómo se han equilibrado las decisiones de salud con las económicas. Se utiliza la producción industrial porque es un indicador que se puede comparar aceptablemente entre países.

I. La evolución reciente de la pandemia
El pasado 8 de junio, el director de la OMS, Tedros Adhanom, advirtió que “la pandemia del coronavirus está empeorando en todo el mundo”. Sin embargo, las cifras oficiales no muestran eso. Si bien hay países que registran cada día una variación mayor en el número de contagios, esto no es un comportamiento generalizado y, más bien, está focalizado en unos cuantos países, como lo veremos más adelante. Por esa razón, en esta sección presentamos tres elementos en los que nos basamos para mostrar nuestra visión del asunto.

Los contagios diarios crecen a una tasa menor

Si se observa con detenimiento la evolución de los casos de contagios diarios, se puede ver que esta variable ha tenido un comportamiento que diferencia claramente tres etapas. La primera, casi plana, desde finales de enero hasta finales de febrero, debido a que el virus se concentraba en China.

En la segunda etapa, desde comienzos de marzo hasta mediados de abril, el virus se propagó con mucha rapidez, particularmente en Europa (Italia, España, Reino Unido, Suiza, Bélgica, Holanda y Alemania, entre otros). En cuestión de días, los casos de contagio se multiplicaron rápidamente. En efecto, mientras en los primeros días de marzo los casos diarios fueron, en promedio, cerca de 3.000, para mediados de abril llegaron a más de 90.000. La tasa compuesta de crecimiento de los casos diarios en ese período fue cercana a 29%, lo cual indica una pendiente casi vertical del número de casos diarios, tal como se refleja en el gráfico.

Después de ese incremento sustancial, inició la tercera etapa con la expansión masiva en Estados Unidos, que se convirtió en el país del mundo con el mayor número de contagios. Desde un valor máximo de 102.000 casos diarios el 24 de abril, la evolución de esta variable muestra un crecimiento con caídas y crecimientos irregulares. De hecho, la tasa de crecimiento diaria hasta mediados de junio fue del 19%, sustancialmente menor, a pesar del severo incremento de Estados Unidos durante mayo.

El crecimiento de los contagios está concentrado en pocos países

Ahora bien, tal y como se registra en las cifras oficiales, el crecimiento reciente de los nuevos casos se concentra en pocos países, dentro de los que se destacan Brasil e India. En efecto, el 25% de los nuevos casos en el mundo, entre mayo 13 y junio 13 (3.661.586), corresponde a los registros de Brasil e India (929.647). Si se hace el cálculo de un mes atrás (entre mayo 13 y abril 13), este porcentaje era únicamente del 9%. Más aún, dos meses atrás el porcentaje era de sólo 2%. Si se agrega a Estados Unidos y Perú, el resultado no sería 25% sino 49%.

Es decir, casi la mitad de la variación de los nuevos casos, en el último mes, corresponde a solo cuatro países. Si se agregan Emiratos Árabes, Bangladesh y Pakistán (estos últimos vecinos de India) tenemos cerca del 80% del incremento.

También es importante notar que las pruebas han aumentado más del 100% en todo el mundo en los últimos dos meses, lo cual, por supuesto, hace que el número de casos confirmados crezca.

Así las cosas, parece no existir razón para argumentar que la situación global es mucho peor ahora que hace un tiempo, debido a que el crecimiento en los contagios no es generalizado y se concentra en muy pocos países.

Las muertes diarias no se incrementan, están cayendo

Probablemente, el indicador más confiable para medir la verdadera evolución de la pandemia es el número de muertes, que no dependen tanto de la capacidad de hacer pruebas o de la calidad de la información. Y aquí sí los resultados contradicen de manera directa las afirmaciones de la OMS.

El pico de muertes diarias se observó a mediados de abril, alcanzando más de 8.500. En junio 13 este número fue de 3.200 y su caída ha sido consistente durante el período analizado, a pesar de que los casos han aumentado en los países que reseñamos anteriormente.

También construimos una variable que nos permite analizar esto de manera más exacta. Se obtiene de dividir el número de muertes de cada día entre el promedio móvil (dos semanas) de los casos confirmados. En el Gráfico 2 presentamos los resultados de esa estadística, los cuales son bastante dicientes.

Como se puede ver, la tasa aproximada de mortalidad alcanzó su pico en abril y, desde ese momento, el indicador tiene un comportamiento consistentemente decreciente. En palabras más simples, hoy en día hay menos muertes que hace dos meses, tanto en términos absolutos, como en proporción al número de contagios.

Cabe resaltar que, si bien todavía es muy pronto para calcular la tasa de mortalidad del virus (incluso una aproximada), tal como lo han dejado claro las diferentes autoridades epidemiológicas nacionales e internacionales, este ejercicio nos muestra que, en cualquier caso, las muertes están disminuyendo en todo el mundo. Lo cual es un hecho indiscutible y muestra que estamos en una etapa menos agresiva de la pandemia.

II. Análisis de los registros del SARS-CoV-2 por países

Como dijimos antes, la evolución del virus es diferente entre los países en muchos sentidos. Todos conocimos los difíciles momentos que se vivieron en Italia y España a comienzos del año entre marzo y abril. Después vimos, entre abril y mayo, cómo Estados Unidos se convirtió en el país con mayor cantidad de contagios y muertes.

Sin embargo, en este mismo período de tiempo otros países tuvieron una exposición distinta al virus y hoy en día tienen una variedad de resultados que muestran cómo el virus ha sido más fuerte en unos lugares que otros. En ese sentido, en esta sección utilizamos la información para los países que tenían más de 20.000 contagios al corte del 13 de junio (un total de 43 al excluir a China, cuya información al parecer no es confiable).

En la mayoría de los gráficos utilizamos las muertes (por 1.000.000 habitantes) como variable de interés y las graficamos contra contagios, pruebas, camas en UCI (también en tasa) y caída en la producción industrial, que aproxima el costo económico en el que han incurrido los países. Esto permite una evaluación sencilla pero rigurosa sobre cuál es el resultado de cada país.

Contagios y muertes

Para ilustrar cómo han evolucionado los contagios y el número de fallecidos por países, construimos el Gráfico 3 que está dividido en cuatro cuadrantes y muestra los contagios (por millón de habitantes) y las muertes (también por millón de habitantes).

En el cuadrante positivo de bajos contagios (vs. el promedio de la muestra de 1.819 por millón de habitantes) y bajo número de muertes (vs. 102) se encuentra Colombia junto con otros 12 países, entre los que se destacan Argentina, en la región, y varios asiáticos grandes como India, Indonesia, Pakistán, Bangladesh y Filipinas.

En el plano también relativamente favorable de altos contagios, pero bajo número de muertes, se concentra otra buena parte de la muestra (11 países). Aquí se ubican países como Rusia, Turquía, Arabia Saudita y República Dominicana.

Por su parte, en el cuadrante relativamente desfavorable de bajos contagios, pero elevado número de muertes, solo se ubica México. Esto probablemente responde al bajo número de pruebas que se han aplicado en ese país, como lo veremos más adelante, por lo que las cifras de contagio aún no registran el total de infectados.

Por último, en el cuadrante definitivamente negativo de altos contagios y alto número de muertes se ubican 18 países. Preocupa el elevado número de contagios que se observa tanto en Chile (9.390 por millón de habitantes) como en Perú (6.972), incluso superando los registros de países fuertemente afectados como Estados Unidos (6.562), España (6.224), Reino Unido (4.374) e Italia (3.924), aunque su mortalidad es mucho menor que en otras naciones. Los países con una mortalidad claramente superior a lo esperado, con excepción de Estados Unidos, son todos europeos: Francia, Italia, Inglaterra, Holanda, Irlanda, Suecia y España.

Entonces, destacamos que Colombia queda en el mejor cuadrante posible, mientras que, sin duda, la mayoría de los países de peor cuadrante son europeos.

Países tropicales y no tropicales

En nuestros Informes Semanales 1502 y 1503 llamamos la atención sobre las diferencias de impacto del virus entre los países tropicales (aquellos que se ubican entre el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio) y los no tropicales. La historia reciente muestra que, en los tropicales, este tipo de virus tiende a ser menos expansivo, ya que muestra una alta sensibilidad a la temperatura y humedad, lo que hace que el SARS y la influenza estacional tengan picos en las épocas de invierno fuera del trópico.

El Gráfico 4 muestra la diferencia de los casos confirmados y las muertes por el SARS-CoV-2 entre países tropicales (en color azul) y no tropicales (en anaranjado). Como se puede ver, la gran mayoría de los países tropicales se ubica en el cuadrante positivo de bajos contagios y bajo número de muertes (587 contagios y 27 muertes en promedio), con algunas excepciones, como Perú, Panamá, Brasil y Ecuador, que se encuentran en el cuadrante de altos contagios y altas muertes, pero, aún así, con niveles de mortalidad muy inferiores a los de los países eoropeos. Por el contrario, el promedio de los países no tropicales se ubica en el plano de altos contagios y altas muertes (2.321 contagios y 137 muertes).

Edad promedio y Tasa de mortalidad

Es bien sabido que las muertes causadas por el SARS-CoV-2 se concentran principalmente en los grupos de mayor edad. Al asumir ese riesgo de la población mayor, cabría esperar una relación positiva entre la edad promedio de la población de cada país y la tasa de mortalidad, aclarando que el cálculo corresponde tan solo a estimaciones muy preliminares.

El Gráfico 5 muestra cómo efectivamente los países con una población de mayor edad respecto al promedio (32 años) son los que a su vez reportan las tasas de mortalidad más elevadas. En ese cuadrante se ubican 14 países (de un total de 43), entre los que se encuentran Alemania (48 años y tasa de mortalidad del 4.7%), Italia (47 y 14.5%), España (44 y 9.3%), Holanda (43 y 12.4%), Bélgica (42 y 16.1%), Francia (42 y 18.7%) y Reino Unido (41 y 14.1%).

Por su parte, en el cuadrante de población de menor edad (o joven) y menores tasas de mortalidad figuran otros 14 países, entre los que se encuentra Colombia (31 años y tasa de mortalidad del 3.3%), Perú (29 y 2.9%), India (29 y 2.9%), Bangladesh (28 y 1.3%), Filipinas (24 y 4.2%) y Pakistán (22 y 1.9%).

Relación entre la capacidad de los sistemas de salud y las muertes causadas por el SARS-CoV-2

Recordemos que el principal propósito de los períodos de aislamiento es contar con el tiempo prudente para adecuar los sistemas de salud en los aspectos fundamentales para la atención de la pandemia. Esto incluye el fortalecimiento del sistema con mayor número de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), equipos de bioseguridad, medicamentos paliativos y capacidad para realizar pruebas masivas. En efecto, la masificación de pruebas resulta ser un elemento esencial para el control de la pandemia y la reactivación económica, pues sólo de esta manera se podrá aislar a la población contagiada.

Sin embargo, curiosamente, aún no se observa una relación clara entre el número de pruebas y la mortalidad, ver Gráfico 6. De hecho, entre los países que registran un alto número de pruebas se encuentran España (103.232 por millón de habitantes vs. el promedio de 23.109), Reino Unido (101.170), Italia (76.884), Estados Unidos (75.318) e Irlanda (74.522), que son, a su vez, los países que muestran elevado número de fallecimientos. En total, en este cuadrante se ubican 14 de los 43 países.

Por el contrario, existen países que, como Colombia (9.733 pruebas por millón de habitantes), pese a que registran todavía bajos niveles de aplicación de pruebas, también reportan un bajo número de fallecimientos. Ese es el caso de otros 11 países, entre los que se destacan Argentina en la región y, nuevamente, los grandes asiáticos de India, Indonesia, Pakistán, Bangladesh y Filipinas. Este resultado es, sin duda, muy llamativo y comentaremos sobre él de nuevo más adelante.

Algo similar se observa en el caso de las UCI, pues países que registran alto número de UCI por millón de habitantes, como Francia (190 vs. el promedio de 70), Estados Unidos (140), Italia (111) y España (99), son los que, al mismo tiempo, reportan alto número de muertes (9 de un total de 28 países con información sobre UCI), ver Gráfico 7. Lo contrario sucede en el caso de Indonesia (27), India (23), Pakistán (15), entre otros, que pese a contar con bajo número de camas UCI, reportan un bajo número de fallecimientos.

Cabe destacar la ubicación de Colombia en el plano positivo de alto número de UCI (130) y bajos fallecimientos. Esto a pesar de que no se han cumplido las metas de adecuaciones del sistema que se habían trazado los gobiernos locales desde marzo, especialmente Bogotá.

Por ejemplo, las camas UCI en el país llegan a un total de 6.608 frente a la meta de 10.000 (ver Comentario Económico del Día 3 de junio de 2020). Sin embargo, es importante mencionar que aún nos ubicamos muy lejos de los registros de otros países como Arabia Saudita (228) y, sobre todo, de Turquía (414) y Alemania (477).

Los dos resultados de esta subsección son muy llamativos en el sentido de que las menores tasas de mortalidad se presentan, precisamente, en los países con capacidades de salud más bajas, lo cual parecería indicar que la letalidad del virus está más relacionada con otras características subyacentes de los países, como la prevalencia de población mayor y de enfermedades crónicas o de base. Este, creemos, es un punto clave para ahondar y para el diseño de políticas más efectivas, no sólo basadas en el aislamiento de la población y en los indicadores del sistema de salud.

El costo de la pandemia y el aislamiento: desempeño de la producción industrial

El panorama de desempeño económico ha cambiado radicalmente por cuenta del choque generado por el SARS-CoV-2 y las medidas de aislamiento implementadas para controlar su propagación. En efecto, el Gráfico 8 muestra cómo todos los países (de una muestra de 21) registraron marcadas caídas en sus indicadores de producción industrial en el mes de abril, cuando buena parte se encontraba en período de aislamiento.

Entre los países con mayor impacto negativo tanto económico como por muertes provocadas por el virus se encuentran Italia (caída en la producción industrial del 46% anual), Perú (40%), España (38%), Francia (37%), Alemania (31%), México (30%) y Portugal (29%).

Nótese cómo Colombia (contracción industrial del 36% anual) se encuentra en el grupo de países que también muestran alto impacto económico, pero bajo número de muertes, junto con India (56%), Rumania (45%), Argentina (34%) y Turquía (33%).

Otros países de la región como Brasil (caída industrial del 26% anual) y Chile (6%) se encuentran en el plano de bajo impacto económico, pero elevadas muertes, junto con Reino Unido (24%), Suecia (17%), Estados Unidos (16%) y Holanda (11%).

Por último, en el cuadrante de bajo impacto económico y bajas muertes se ubican Rusia (contracción del 7% anual) y Polonia (28%). Sin embargo, cabe mencionar que, en el caso de Rusia, el mayor impacto deberá reflejarse en las cifras industriales de mayo, cuando fue decretado el aislamiento obligatorio.

Entonces, esta última sección nos permite concluir dos cosas importantes. Primero, el costo económico de la pandemia y el aislamiento (aproximado por la producción industrial) ha sido sustancial, probablemente demasiado grande. Y segundo, el análisis no muestra que a mayor costo se reduzca la letalidad del virus, que sería la justificación para asumir ese costo. Así las cosas y, teniendo en cuenta que, en últimas, ese costo siempre se refleja en mayor desempleo y menores ingresos de los hogares más vulnerables, esta evidencia parece soportar la conclusión de que el aislamiento generalizado, como estrategia principal para luchar contra el virus, ya llegó a su fin.

Conclusión

En este Informe Semanal hicimos un balance de la evolución del virus en el mundo y una evaluación, sencilla pero rigurosa, sobre los principales resultados de los países con más de 20.000 contagios confirmados (excluido China porque su información parece no ser confiable).

Hay un hecho indudable: la situación global no está empeorando debido a que el crecimiento en los contagios no es generalizado y se concentra en muy pocos países. La evolución reciente de la pandemia indica que los contagios crecen a una tasa menor.

Así lo muestra la tasa compuesta de crecimiento diario, que en los primeros meses de la propagación (hasta abril) fue del 29%, mientras que en el período completo (enero-junio) se reduce al 19%, sustancialmente menor. Además, el crecimiento de los contagios se concentra en unos cuantos países. En efecto, durante el último mes, Brasil, India, Estados Unidos y Perú aportaron la mitad de los casos nuevos en el mundo.

Por último, las muertes están cayendo. El pico de las muertes ocurrió a mediados de abril y, desde ese momento, estamos en la etapa consistentemente decreciente. Esto se puede ver tanto en términos relativos con un indicador que construimos (muertes/promedio móvil de dos semanas de contagios) como en números absolutos de las muertes diarias.

En el análisis del desempeño de los países encontramos algunos elementos interesantes que sirven para soportar la idea de que la estrategia de aislamiento generalizado llegó a su fin.

Por ejemplo, las menores tasas de mortalidad se presentan, precisamente, en los países con capacidades de salud más bajas, lo cual parecería indicar que la letalidad del virus está más relacionada con otras características subyacentes de los países, como la prevalencia de población mayor y de enfermedades crónicas o de base.

Además, el análisis entre el costo económico (aproximado por la producción industrial) y la letalidad del virus muestra que no hay una relación estadísticamente clara en la que se pueda justificar que el costo económico (que ha sido excesivo en todo el mundo) reduzca las muertes en una magnitud siquiera medianamente proporcional.