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Analistas 22/04/2021

La fórmula ya está inventada

Andrés Otero Leongómez
Consultor en Investigaciones e Inteligencia Corporativa

Miami vive un boom sin precedentes, producto de un alcalde que ha actuado con sensatez y pragmatismo al momento de manejar la pandemia. Ha buscado beneficiar a la mayoría sin pasiones partidistas o arengas de lucha de clases, y con determinación al momento de tomar decisiones e invertir los recursos públicos. Contrasta con Colombia, donde la miopía, improvisación y vanidad política de algunos burgomaestres viene generando división y odio hacia la clase empresarial. En momentos donde se hace más necesario unir esfuerzos entre los sectores público, privado y las organizaciones sociales, los nuestros han preferido el ‘divide y reinaras’.

En lugar de discursos populistas, el alcalde Francis Suarez, republicano -no trumpista- en un condado electoral predominantemente demócrata, está implementando una fórmula y una visión de ciudad que ya está inventada. Entendió que su poder recae en su capacidad de persuasión, habilidad de negociación con la oposición y su liderazgo para unificar diferentes formas de pensamiento en beneficio del progreso de la ciudad y de su gente. En lugar de incendiar la ciudad con discursos de lucha de clases, revivir conflictos raciales o tratar de figurar, se ha dedicado a gobernar.

A diferencia de los líderes de nuestro país, ‘puso el dinero donde puso la boca’. En vez de aumentar los impuestos para los más ricos argumentando el incremento del gasto social producto de la pandemia, decidió bajar los impuestos y hacer acuerdos con inversionistas privados y con el sector social para atender a las poblaciones más vulnerables. Propuso cuarentenas moderadas para no acabar con la industria y el comercio.

Fortaleció la infraestructura hospitalaria para poder atender a los enfermos durante los picos de la pandemia. Implementó de una manera rápida y eficaz la campaña de vacunación masiva trabajando con la nueva administración Biden, con el propósito de devolverle la esperanza a la gente y reactivar la economía. En vez de desfinanciar a la Policía como muchos de sus pares, invirtió para crecer el pie de fuerza y capacitar a los policías con el fin de evitar abusos de autoridad y disminuir la criminalidad. Está desarrollando barreras oceánicas para prevenir o disminuir el impacto negativo del cambio climático. Su estrategia de reducción de impuestos locales está atrayendo grandes corporaciones de tecnología ubicadas en Silicon Valley y fondos de inversión de Nueva York, tipo Blackstone Group y las nuevas fintech, convirtiendo a Miami en un hub tecnológico y financiero.

No hay que ser científico de la Nasa para entenderlo. Una ciudad más segura con tasas impositivas bajas atrae inversión, genera nuevos empleos con niveles salariales más altos, incrementa los precios de finca raíz y el consumo per capita, mejora la infraestructura y la calidad de los servicios públicos y de educación -se construyen parques y espacios de recreación pública-, disminuye el crimen y mejora la calidad de vida de la gente.

No pasa de la noche a la mañana. Hay que tener continuismo en las políticas -como hicieron Mockus y Peñalosa- y visión de ciudad. Hay que elegir menos ‘pantallitas’, alcaldes populistas o aspirantes presidenciales, y más administradores públicos con visión y sentido urbano.