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Saber liderar

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Aldo Civico

El mundo disruptivo y exponencial en el cual vivimos puede acentuar un sentido de inseguridad e incertidumbre que termina afectando al rendimiento de toda una empresa. Esto tiene su impacto sobre las calidades del liderazgo que se necesitan hoy para que un equipo o una compañía puedan prosperar. Por un lado, un líder tiene que motivar a su gente a mejorar de manera constante; es un propulsor de cambio y de innovación. Esto, requiere a veces desestabilizar, importunar, desafiar, porque el aprendizaje y la mejora se dan como resultado de la incertidumbre. “Quien no avanza, retrocede”, me decía un mentor.

Por otro lado, un líder tiene que fomentar la confianza, y eso significa también crear un espacio de trabajo libre de miedo y donde las ideas circulen con libertad. Por eso, un líder tiene también que saber crear un contexto emocionalmente seguro para que ejecutivos y empleados puedan expresar su potencial y aportar de manera constructiva al rendimiento de una empresa. Para generar este efecto, hay varias habilidades que los líderes tienen que desarrollar hoy.

Una habilidad fundamental es la capacidad de generar un espacio seguro para que se puedan dar conversaciones profundas y enfocadas. La complejidad del mundo contemporáneo y su ambigüedad requieren que la innovación sea el fruto de una inteligencia colectiva, y no el producto de la genialidad de un individuo.

Hoy las soluciones emergen como producto de la resonancia y de la sinergia entre los miembros de un equipo. El líder que como un general conduce a sus soldados a la conquista de nuevos mercados es, hoy en día, una imagen obsoleta e inadecuada . Por eso hoy los líderes deben saber cómo crear un espacio que facilite la concentración y conversaciones profundas.

Además, un líder capaz de fomentar estos tipos de conversaciones es alguien capaz de apreciar más que criticar. La calidad de las preguntas y los comentarios de un líder determinan la calidad de la comunicación y de las relaciones. Si la crítica y el regaño son un trato prominente de un líder, sus interlocutores se ponen a la defensiva, y habrá miedo para compartir ideas y ofrecer opiniones. El líder termina bloqueando la energía de un equipo.

En lugar, preguntas que expresan una consulta apreciativa, para ir a la raíz de un problema o de una situación que se quiere cambiar, fomentan la creatividad, la participación, y la aceptación de responsabilidad. Es decir, permiten descubrir la oportunidad que un problema encierra y sabe formular preguntas sobre un futuro que todavía no se puede ver. Al fin y al cabo, son las emociones las que nos llevan a la acción, y por eso la calidad de las emociones dentro de una compañía es también la calidad de sus resultados.

Un líder que se adapta al contexto complejo en el cual se hace empresa hoy, es un gerente que comparte su liderazgo, facilitando de esta manera la calidad de las conversaciones que son el alma y la esencia de una organización.

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