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La innovación es el camino

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Aldo Civico Antropólogo y estratega de liderazgo

¿Puede la innovación ser una ruta estratégica prioritaria para el bienestar económico y social de Colombia, incluso para encontrar respuestas a las demandas legítimas hechas por las marchas en este último mes? No hay duda de que en las últimas décadas los avances tecnológicos han marcado un progreso significativo para la humanidad. Además, siguen prosperando aquellos países que invierten en las industrias, como Corea del Sur, Alemania, Singapur, Japón y Estados Unidos.

Colombia no es todavía un país líder en el campo de la innovación. En el ranking mundial de la WIPO de los países más innovadores, el país ocupa el lugar 76 en términos de output; hay mucho por hacer. Para que la innovación se transforme en un motor de desarrollo, se necesita una sinergia entre liderazgo político y empresarial. Ambos sectores tienen que desarrollar una visión a largo plazo, además la empresa necesita del apoyo de la política. De hecho, la innovación empieza con la inversión de los gobiernos en nuevos conocimientos producidos por laboratorios y universidades. Hablando de líderes políticos iluminados, Bill Gates dijo que: “los mejores líderes tienen la capacidad de resolver las cosas urgentes que requieren atención hoy y, al mismo tiempo, sentar las bases para la innovación que pagará dividendos durante décadas”. Se necesita visión de futuro, mientras se atienden a las necesidades del presente.

En estos días pensé en el discurso que el presidente Kennedy pronunció frente al Congreso norteamericano en mayo de 1961. El mundo estaba atravesando un periodo de profundas incertidumbres culturales y políticas. Estaba empezando la guerra fría y Alemania comenzaba a construir aquel año el muro de Berlín. Frente al Congreso reunido en una sesión conjunta, el presidente Kennedy pidió financiar el progreso tecnológico. Dijo: “Creo que esta Nación debería comprometerse a lograr el objetivo, antes de que termine esta década, de aterrizar a un hombre en la luna y devolverlo de manera segura a la tierra”. En un momento difícil para el planeta, Kennedy creía que mirar al cielo inspiraría al país a soñar en grande y lograr mayores cosas. Colombia puede trascender a su pasado, y encontrar soluciones sostenibles a sus múltiples desafíos del presente, si encuentra en la innovación su impulso hacia la luna.

Para eso se necesita visión y liderazgo a nivel nacional. Pero Colombia no empieza desde cero. Hay semillas de innovaciones importantes y prometedoras. De hecho, hace poco se celebraron en Medellín los 10 años de la Ruta N, una exitosa alianza entre estado, empresas y universidades, dedicada a mejorar la calidad de vida de la capital antioqueña a través de la innovación. Se trata de una estrategia importante que ha atraído la inversión de más de 300 empresas de 32 países, generando más de 8.500 empleos. Dice Bill Gates: “La clave para priorizar el progreso es el apoyo a la innovación”. Para resolver sus problemas, Colombia necesita más innovación.

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