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Desinflación por todos lados

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Uno de los temas más importantes que ha afectado a los mercados internacionales en los últimos días ha sido el impresionante incremento que se ha visto en las tasas de interés que devengan los bonos de deuda de los países desarrollados. Para poner la cuestión en perspectiva, la tasa de interés de los bonos de deuda alemana a 10 años subieron del mínimo visto en abril 6 del presente año, mínimo que implicaba que un bono a 10 años de Alemania le rendía al inversor la ridiculez de un 0,06% anual, a un 0,65% en este momento, tasa que continúa siendo ridículamente baja, pero una que es, al menos, un poco menos baja comparada con las tasas que estaban vigentes al principio de abril.

Valga decir que para doblar el dinero a 0,06% anual, un inversor necesitaría invertir su dinero sin interrupción por 1.200 años. A 0,65%, el inversor doblaría su dinero en aproximadamente 110 años. Considero que la génesis del incremento de las tasas fue el impresionante incremento que se ha visto en el precio del petróleo, factor que ha generado un incremento bastante relevante en las expectativas inflacionarias alrededor del mundo. Es importante recordar que, ceteris paribus, entre mayor sea la inflación de un país, mayores deben ser las tasas de interés que ofrece el mercado.

Ese incremento visto en las tasas de interés de los bonos soberanos obviamente ha tenido efectos colaterales en el resto de los mercados mundiales, entre ellos los mercados de monedas (FX) de Latinoamérica. Es por esta razón que el USDBRL y el USDMXN perdieron algo de valor a principios del mes de mayo, después de varias semanas de recuperación  ininterrumpida, ya que el incremento de las tasas de interés mundiales casi siempre va de la mano con un incremento material del nivel de aversión al riesgo. Y como sabrán algunos lectores, entre mayor sea la aversión al riesgo, menor será el interés de los inversores de mantener inversiones en el mundo emergente.

Pero lo relevante para todos nosotros que trabajamos en el negocio de la incertidumbre, como siempre, es tratar de pronosticar que viene de acá en adelante. Y por ese lado, la situación continúa viéndose suficientemente positiva para los mercados emergentes, incluyendo los mercados latinoamericanos. Me explico: el incremento que se ha visto en el precio del petróleo sin duda alguna va a tener un efecto positivo en la inflación mundial, pues la gasolina es parte del índice de precios al consumidor en todos los países del mundo. Ahora, si sube el costo de la gasolina, los consumidores del mundo desarrollado tendrán menos ingreso disponible para consumir, razón por la cual la velocidad de crecimiento de la economía mundial tenderá a enfriarse en el futuro cercano, pues las economías desarrolladas del mundo son muy dependientes de la velocidad del crecimiento del consumo. Si se disminuye la velocidad del crecimiento del consumo, entonces la inflación subyacente, que es la que es realmente relevante para los bancos centrales, tenderá a bajar, y las tasas de interés de los bonos soberanos volverán a bajar a niveles irrisorios (niveles similares a los que se vieron en abril).

En Bulltick continuamos pronosticando que los bonos del tesoro de EE.UU. y de Alemania a 10 años van a terminar 2015 rindiendo solamente un 1,75% y 0,05% respectivamente. Si este análisis se cumple, el Peso Chileno terminará el 2015 en $580, el Peso Colombiano en $2.150, y el Real Brasilero en $2,8. Claramente, si yo tengo razón en mi visión de los mercados, es un gran error vender monedas emergentes en la coyuntura actual, aún después de tener en cuenta la recuperación tan relevante que ya se ha visto en éstas desde finales del primer trimestre de este año.

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