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ALTA GERENCIA ¿Por qué las empresas temen tanto a simplificar?
lunes, 1 de abril de 2013
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Ron Ashkena

Mientras que la mayoría de los gerentes se queja de estar sobrecargados de responsabilidades, pocos están dispuestos a dejar alguna de sus tareas. Es una de las grandes contradicciones de la vida organizacional: la gente es buena para empezar cosas nuevas -proyectos, reuniones, iniciativas-, pero les cuesta más detener las que ya existen.

Hay varios motivos psicológicos profundos para explicarlo. Primero, aunque la gente se queja de estar muy ocupada, también obtienen cierto grado de satisfacción al sentirse necesitados.

Los gerentes también dudan en frenar cosas porque no quieren admitir que están haciendo trabajo innecesario. La última razón por la que las tareas innecesarias continúan es que los gerentes se apegan emocionalmente a ellas. A menudo lo vemos con los “proyectos zombies”, actividades canceladas o que se les quita prioridad pero de alguna forma persisten.

Aquí algunas pautas para frenar actividades innecesarias:
Separe la reducción de costos de la reducción de trabajo. Puesto que la gente es naturalmente protectora de su carrera, es difícil pedirle que haga cosas que resultarán en la pérdida de su trabajo. Entonces, si la reducción de costos es un motor clave, esfuércese al máximo para primero eliminar puestos de trabajo.

Haga de la eliminación de trabajo una actividad grupal. Mientras que los gerentes se muestran dubitativos a la hora de señalar posibilidades de paro en sus propias áreas, a menudo pueden ver oportunidades en otros lugares. Al unir equipos de distintas unidades de negocios, tendrá mayor probabilidad de descubrir actividades que pueden ser eliminadas.

Agregue una “clausula de ocaso” en el estatuto de todos los comités, equipos y proyectos nuevos. En lugar de nadar contra la corriente para tratar de detener esfuerzos en marcha, haga del proceso de cierre un evento natural en el ciclo de vida de las actividades.