Viernes, 24 de Octubre DE 2014
Jueves , Septiembre 12, 2013

Redes de colaboración, clave para ser sostenible

Bogotá_

Mirando con detalle las teorías sobre sociedad y cultura, que pasan del difusionismo de Elliot Smith al estructuralismo de Levi-Strauss, es posible explicar la base racional de la cooperación y el balance necesario para la sostenibilidad.

Cuerpo de la Noticia: 

Sólo estableciendo redes de colaboración, donde cada quien contribuye con su entorno y congéneres, se logra un mundo con menos necesidades básicas insatisfechas. Las empresas hacen parte de esos actores.

La implementación de dicho ideal de desarrollo que es justo, armónico y sostenible le ha tomado a la humanidad más de 40 siglos en los que si bien se han obtenido éxitos, principalmente se cuentan fracasos.

La sostenibilidad es hoy una palabra de moda que significa entender que el mundo nos es prestado por las generaciones que nos sucederán.

Como individuos somos parte de un sistema, una estructura evolutiva que no se detiene y cuyos actos tienen consecuencias en el hoy y en la vida de los demás seres en el mañana. Solo a través de la creación de esa consciencia de interacción positiva podemos esperar una actitud responsable con los demás y con el medio ambiente.

Gracias a la creación de la Responsabilidad Social Empresarial, la sostenibilidad, que es su consecuencia, gana cada vez mayor espacio en el entorno político, económico y social del planeta. Sin duda, los más importantes debates sobre el futuro de las generaciones subsiguientes están basados en temas como el uso equitativo de los recursos, la seguridad alimentaria, el desarrollo de procesos de energía verde, la puesta en marcha de mecanismos para estabilizar las condiciones climáticas, entre otros.

Pero no podemos olvidar que es el éxito financiero de las organizaciones el que garantiza su contribución social por medio de la generación de empleos, el pago de impuestos y, en especial, el apoyo a los proyectos de vida de sus colaboradores.

En esta línea las compañías están jugando un rol fundamental para restablecer, con proyectos concretos, el equilibrio del planeta y enseñar a la sociedad, desde su espacio y sin suplir a otros, sobre la necesidad de que todos, de manera responsable, asumamos cambios para convivir en armonía con todas las especies y los recursos naturales limitados.

Al mismo tiempo, y siendo quizá más importante, el consumidor está tomando fuerza al hacerse responsable de lo que compra o demanda.

Es así que hoy se prefieren con claridad productos y gestiones empresariales que sean sostenibles y responsables con la propia comunidad y con el ambiente, es decir, que de una u otra forma apoyen a un tercero.

Buscar los caminos hacia el mañana debe generar desde la sociedad civil, desde cada ciudadano, acciones para la sostenibilidad del entorno, sin esperar a que sea un gobierno quien lo haga, pues es ahí cuando la escala de valores comienza a crecer de manera constante.

Por ello es necesario que cualquier ciudadano u organización, no solo las grandes empresas, los ricos o los pobres, empiece a ejercer acciones de liderazgo encaminadas al conocimiento y apropiación de la sostenibilidad, para que al cabo de un tiempo todos entendamos que debemos adueñarnos de ella mediante la otredad, que no es otra cosa que el respeto hacia el otro y sus diferencias.

La cooperación empresa-estado, universidad-empresa o comunidad-empresa puede llegar a atacar la pobreza para que ésta deje de ser de ser uno de los mejores negocios del planeta y se convierta en el camino que permita ampliar el progreso y extender el bienestar a más personas.

Germán Fernández

Gte. de comunicaciones de Bayer Colombia

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