Miércoles, 28 de Junio DE 2017
Miércoles , Febrero 15, 2017

Liderazgo a las “trumpadas”

Reuters
Bogotá_

Hubo cambio de mando en Estados Unidos, país que, por ahora, ostenta el mayor poder económico. Aunque algunos se declaran sorprendidos por las medidas que el Presidente Trump está tomando, lo que llama la atención es que haya sorpresa. Quienes lo vimos en el reality “The Apprentice” pudimos notar que su estilo de liderazgo es, en efecto, el que está demostrando al mando de esta superpotencia (el mismo que mostró en campaña).

Cuerpo de la Noticia: 

Independientemente de si se está de acuerdo o no con sus políticas, la reflexión que plantea es sobre su estilo de liderazgo. Durante años, en el sector privado se pensó que el líder es aquel que conduce a la victoria, sin importar el resultado del proceso, motivando así un estilo de liderazgo que, increíblemente, persiste hoy día.

Esta visión estuvo vigente en el entorno empresarial global, tal vez, hasta finales de los años ochenta. Sin embargo, como las empresas (y las personas que trabajan en ellas) dificultan la implementación de cambios por motivos paradigmáticos, en pleno siglo XXI seguimos viendo estilos gerenciales de liderazgo a las “trumpadas”. ¿Cómo es esto?

La primera forma de identificar al gerente/presidente promedio de esta estirpe es su círculo cercano: se rodea de un séquito de personas, algunas capaces, otras no, todas con el común denominador de una alta coincidencia con la opinión del “líder”. No importa si los lleva al precipicio, ninguno (a) es capaz de contradecirle porque sabe, de sobra, que le costará la cabeza. Todos aplauden al unísono las decisiones.

También se identifica porque en su papel de “líder” decide a diestra y siniestra sobre lo divino y lo humano. No importa si su especialización es financiera, decidirá sobre los temas de mercadeo como el más sabio de los sabios, o viceversa. Escuchará de fondo los “consejos” de sus segundos pero en realidad hará lo que le venga en gana. Y claro, los demás le aplaudirán en coro al final.

Como consecuencia de lo anterior, otra característica de este liderazgo a “trumpadas” es su alta capacidad para ignorar a los demás. No entiende ni comprende el mundo sin él/ella en el medio, por lo que el trabajo colaborativo, la co-producción y la co-creación le son ajenas pues no arrojan resultado alguno, aún a pesar de que hoy son tendencias globales. Es casi un rey/reina.

Otra cuestión es que su orientación al logro es alta, como se mencionó, pero sin importar el proceso. Su tolerancia al fracaso es casi nula, desconociendo que ese es el espacio en el que la empresa y sus colaboradores podrían aprender más y, de manera sostenida, innovar.

También su auto-imagen está distorsionada: se ven a sí mismos como verdaderos líderes y, como nadie es capaz de contradecirlos, se lo creen en serio. Mientras tanto, son verdaderos tiranos con los empleados -sobre todo con los de menos rango- porque los ven como números sin importar sus antecedentes, compromiso o lealtad con los valores de la empresa.

Estamos viviendo un momento histórico. Tal como se ve todos los días, mucha gente está rechazando al Sr. Trump y también su estilo de liderazgo. Esto mismo pasa en las empresas locales hoy. Las personas rechazan contundentemente este estilo gerencial, pero la diferencia es que no protestan de manera abierta. Lo hacen renunciando a sus trabajos y buscando otros mejores, en los que, tal vez, encuentren un líder participativo, tolerante, con inteligencia emocional y suficientemente enganchador para comprometerlos con una visión de largo plazo. Un líder de verdad. De este siglo.

Para contactar al autor de esta nota:

Rodrigo Ferro-Ruiz

Gerente de Planeación AZUL Innovación

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